Patricio Foglia nació en 1985 en Buenos Aires. Publicó Temperley (En el aura del sauce, 2011), Lugano 1 y 2 (Viajero Insomne, 2014; Patronus, 2023), Tokio (Caleta Olivia, 2016), Todo lo que sabemos del cielo (Caleta Olivia, 2018), Sampler (Caleta Olivia, 2022), Oscuras flores de duelo (Conejos, 2022), la plaqueta Perros de Buenos Aires (2024), Una mochila llena de dios (Paisanita, 2025) y La hora del vermut (Kunstflug, 2026). Estudió coctelería, ciencia política y tarot. Es Mg. en Escritura Creativa de la Untref. Fue guionista del podcast “Mostras - Maestras de la poesía” y parte del equipo de producción del Festival de Poesía Ya! en el CCK, a cargo de Gabriela Borrelli. Poemas suyos forman parte de muchas antologías y blogs.
Natalia Leiderman y Patricio Foglia tradujeron de manera conjunta Salto del ciervo (2016), selección de poemas de Sharon Olds, El pájaro rojo (Caleta Olivia, 2017), El trabajo del sueño (Caleta Olivia, 2020) y Primitiva americana (Caleta Olivia, 2024), de Mary Oliver y Cuerpo mi casa (Bikini Ninja, 2023), de May Swenson.
Mary Oliver nació en 1935 en Mapple Heights, Ohio, Estados Unidos. Cuando terminó el colegio se trasladó a las afueras de Nueva York, donde permaneció algunos años ayudando a la hermana de la poeta Edna St. Vincent Millay a ordenar su obra. Después de un paso fugaz por la ciudad y la vida académica, y tras conocer a la fotógrafa Molly Malone, se trasladó junto a ella a Provincetown, Massachusetts, donde vivirían hasta la muerte de Molly. Oliver pasó sus últimos años en Hobe Sound, Florida. Considerada una de las poetas más populares de Estados Unidos, publicó libros de poesía y ensayo, entre ellos American Primitive, Dream Work, New and Selected Poems, Long Life, Red Bird y A Thousand Morings. Falleció en 2019, a los 83 años.
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En noviembre de 2024 invité a Natalia y a Patricio al taller grupal de poesía “Fijar lo errante, desatar lo fijo”. Conversamos especialmente sobre el trabajo de traducción que llevan adelante hace años y sobre la poesía de ellxs.
Densa caótica plenitud, de Natalia, Una mochila llena de dios y La hora del vermut, de Patricio y la traducción que hicieron del libro Primitiva americana, de Mary Oliver, todavía no se habían publicado.
Traducir es un gesto de una generosidad enorme. Basho decía algo así como “escribo para mostrarle a mis amigos lo que vi en el viaje”. Me lleva a lo que hacen Nati y Pato, que necesitan compartir lo que encuentran. Esa es, para mí, una de las formas más grandes de la amistad.
V.Y.
Verónica
¿Se dan cuenta de cuánto se leen y circulan en talleres, en redes, en ciclos, entre amigxs, El pájaro rojo y El trabajo del sueño, sus traducciones de Mary Oliver? ¿Cómo llegaron a su poesía? ¿La leyeron primero en inglés o en otra traducción? ¿Por qué quisieron traducirla?
Natalia
Somos conscientes. A lo largo de los años nos fueron sorprendiendo las lecturas de estos libros. La poesía suele circular de una manera medio secreta, entre grupos chiquitos. Oliver tiene una resonancia muchísimo más popular y circula en grupos que no esperábamos. Son lecturas de personas que por ahí no leían poesía, o no tanta. Eso nos parece hermoso. Es un fenómeno que aparentemente también sucede en Estados Unidos, donde tiene esa popularidad.
Llegamos a Oliver de la manera más linda que puede haber, una manera azarosa, vinculada con un deseo muy errático. Yo había leído algunos de sus poemas. Estaba el blog de Tom Maver, Hasta donde llega la voz, y El placard, de la traductora Sandra Toro. Leíamos mucho esos blogs de traducciones de poetas. Así que había leído poemas sueltos. No sé incluso si Osvaldo Bossi, con quien hacíamos taller, no había dado en algún momento alguna pequeña selección de sus poemas.
Tenía algunos poemas leídos y en un viaje que hice en 2013 a Estados Unidos, encontré su nombre en una librería. No tenía ni idea de qué libros había escrito. Me gustó el título: El pájaro rojo. Me gustó la tapa, que tenía un sol rojo. Entré por ahí. Viajando para acá empecé a traducir en el avión porque quería leerle los poemas a Pato. Traduje en el avión sin tener posibilidad de buscar las palabras. Cuando volví le leí a Pato lo que había traducido. Surgió del deseo, del arrojo. Si una piensa mucho en lo que implica traducir, en todas las elecciones léxicas y los universos de posibilidades que implica, no hace nada. Con la traducción entré por el lado del juego y del deseo.
Patricio
Escribir es un acto muy solitario y al mismo tiempo muy colectivo. Supongamos que el centro de la poesía es la escritura: la escritura no sucede todo el tiempo, no siempre estamos escribiendo. Entonces hay distintos estertores muy vitales de un mismo centro. Cuando no estamos escribiendo nos inventamos otras cosas: armamos talleres, ciclos, traducimos. Un largo y feliz etcétera del paréntesis que es, creo yo, la poesía. En el caso particular de Oliver, algo que me parece entretenido y espléndido es que partimos de una lectura muy intensa -de parte de dos personas que escriben poesía-. Esa intensidad finalmente desbordó, por suerte, nuestra intimidad. Se convirtió en un fenómeno más público, como unos versos de Montalbetti que dicen algo así como “escribir una sensación íntima con un lenguaje público”. Entonces una lectura íntima se transformó en algo compartido. Algo nos atravesaba y nos llevaba a querer seguir viendo qué había atrás de sus poemas y a seguir traduciendo.
Natalia
Nos cautivó la propuesta, lo que la poesía de Mary Oliver traía.
Patricio
Habíamos estado trabajando con Sharon Olds en una traducción de El salto del ciervo. Y había algo complementario, del yin y el yang de las lecturas, el yin y el yang de la mesita de luz: de Sharon Olds, una poeta tan absolutamente atravesada por el cuerpo, por la ficción del cuerpo, derivamos azarosamente y creo que también por una necesidad, por un impulso vital, en otro tipo de lectura. En esa especie de pinball en donde se van acomodando las lecturas apareció esta otra poeta vinculada más con otro cuerpo: el cuerpo que nos rodea, que es la naturaleza. Y finalmente con el cuerpo más importante de la poesía, que es el lenguaje. Es una poeta que trabaja muchísimo la filigrana del lenguaje. Todo eso que parece súper simple en realidad es un trabajo muy grande que hace con la palabra poética.
Verónica
¿Se dividían los poemas o se juntaban para leerla y traducir?
Natalia
En un principio nos dividimos los poemas y cada cual hace su versión. Después llega el momento de compartir. Y la versión primera se abre a tal punto que a veces no podemos recordar quién la empezó.
Patricio
Arrancamos así y después de un tiempo, cuando más o menos avanzamos, decimos “a ver qué tenemos”. Al principio era bastante beligerante el diálogo.
Candela
¿Estudiaron traducción?
Patricio
No. Nati sabe mucho inglés, yo tengo el inglés de la secundaria, por eso cuando arranco un poema hay mucha intervención del azar, de la imaginación y de la enorme dificultad. Es un cuarto que no conozco, está a oscuras y voy muy a tientas.
Natalia
Es hermoso ir a tientas. No ser bilingüe también implica tantear. Es lo mismo que pasa cuando una escribe un poema. Todo el tiempo se nos va haciendo un paralelismo, como si el proceso de traducción revelara de manera súper magnificada lo que hacemos cuando escribimos un poema. Lo que pasa es que cuando escribimos un poema no estamos viendo constantemente la elección semántica que hacemos y cómo se elabora una musicalidad. Por suerte no lo pensamos de esa manera. Habrá gente que sí, pero no es nuestro caso. Al traducir se ve más la filigrana de la maquinaria de un poema, eso es hermoso.
Verónica
¿Leías poesía en inglés antes de traducir a Oliver?
Natalia
Empezó a la par. Leo en inglés pero no tengo la transparencia de una lectura bilingüe. De hecho, confío y creo mucho en las traducciones. Leo muchas traducciones. Me gusta, sí, poder comparar y poder generar más matices a partir de tener las dos versiones. Pero en inglés no tengo una transparencia absoluta de lectura. Igualmente la transparencia absoluta en la poesía no existe.
Patricio
Digo que no soy traductor pero al mismo tiempo cualquiera podría decir “acá hay tres libros traducidos”, incluyendo Primitiva americana. Es verdad, pero hay un respeto enorme por un determinado oficio, por una carrera y por determinada forma de ganarse la vida. Lo que tenemos es una especie de disponibilidad hacia esa fragilidad del cuarto oscuro, un lugar al que ingresamos en conjunto. Finalmente, cualquier instancia poemática es una especie de cuarto -propio o desconocido- oscuro. En ese sentido, creo que lo que hacemos no tiene tanto que ver con la traducción. Si tiene que ver con la traducción es en el mismo sentido en que cualquier poema es, en definitiva, una traducción. Cualquier poema implica un impacto de una serie de palabras, de recuerdos, una serie de imágenes, un cierto imaginario que atraviesa nuestro cuerpo y que luego va a intentar encontrar palabras: “explicar con palabras de este mundo / que partió de mí un barco llevándome”.
Cualquier poeta es un traductor. Hay toda una tradición de poetas que no necesariamente son traductores. Nadie diría que Diana Bellessi es traductora; sin embargo ahí están los poemas traducidos por ella del portugués y del inglés. Y Arturo Carrera tradujo del francés y el etcétera es enorme. Casi que no podría haber literatura y poesía argentina si no hubiese gente que viene intentando traer de otras lenguas una manera propia de decir y de sentir.
Natalia
Claro, al lenguaje de la traducción se le superpone el lenguaje de la poesía. A veces es más importante estar adentro del lenguaje de la poesía. No digo que no sea importante conocer la lengua que estamos traduciendo. Hay traductores que me dicen "traducís poesía, es lo más difícil de traducir." Para mí es lo más fácil. Si a mí me ponen un manual de ciencia para traducir, me va a costar mucho más. Porque me manejo mejor en la lengua de la poesía, que es otra.
Patricio
Además está el mito de que existe un original. Un original que habría que respetar y que sería un territorio sagrado. De esto no se deriva que si Mary Oliver dijo no sé qué nosotros hacemos un poema en contra de eso. Pero el poema tiene una forma orgánica en un determinado idioma: es una musiquita y un decir en ese idioma. Al traducir poesía, esa magia va a aparecer en otros términos. Seguramente en la traducción se pierda un montón, ¿por qué no? Pero también van a aparecer otras cuestiones que en el original no estaban. La traducción -no sólo de poesía- está llena de estos casos. Borges mencionaba el caso de Otra vuelta de tuerca, una traducción que le agrega, justamente, otra vuelta de tuerca. En inglés se llamaba The Turn of the Screw (es decir, La vuelta de tuerca). Entonces esa torsión que aparece nos aleja de la idea sagrada del original. Y distiende el ego. Lo que más me gusta en una traducción es no saber si es una traducción. Finalmente queremos que suene como lo diríamos en nuestro territorio, en nuestro espacio situado.
Verónica
¿Buscan que sus propias voces como poetas aparezcan en las traducciones que hacen? Por otro lado, al tratarse de traducciones conjuntas, se trataría más bien de una tercera voz.
Patricio
Ojalá tengamos una influencia de la sabiduría y la capacidad poética de Mary Oliver, pero no tiene mucho que ver con nuestras propias propuestas cuando escribimos. Me parece que el poeta y el traductor o la traductora tienen que estar al servicio de otra cosa: al servicio de una fiesta cuyo centro no es esa persona. Cuando hay traducciones cuyas torsiones son muy evidentes, se nota demasiado. Entonces, más que el poema de Mary Oliver sería el poema de Natalia, de Patricio, o de X. Eso me parece que va en el sentido contrario del espíritu de lo poemático en sí, que es la disolución final del yo.
Verónica
¿Y cómo hicieron cuando tenían una diferencia con la elección de una palabra o de un verso?
Natalia
Traducir te hace pensar mucho sobre el lenguaje: por qué querés una cosa y no otra, por qué algo te suena mejor. Nos ejercitó en justificar esas elecciones. Mi primera reacción era “no sé porque quiero esto, pero lo quiero”. He tenido momentos de frustración. Pero bueno, qué lindos problemas, poder preocuparse por eso. Por estar entre un pretérito imperfecto o un pretérito perfecto simple, que en el inglés no están diferenciados.
Patricio
Y por cierto apego a ciertos sentidos.
Natalia
Alguien tenía que poner un poco más de apego. Yo era un poco la policía de la gramática, tuve ese rol al principio. Para la traducción de Primitiva americana ya no.
Patricio
Voy a poner un ejemplo concreto: en El pájaro rojo hay un montón de pájaros. Ninguno es realmente un zorzal, ninguno es un gorrión. Había momentos de ir a buscar cómo es el chorlito y decir: “es muy parecido a un zorzal, así que va “zorzal”.
Natalia
El rigor científico no es lo nuestro y celebramos esto en los poemas. Si la traducción más literal del inglés suena bien, si tiene una musicalidad que va, la palabra va. Si no, se cambia por otra parecida.
Patricio
Con cierto mínimo parecido.
Verónica
Ya veo que leímos “puma” y era un oso.
Patricio
¡Tanto no! Somos bastante cuidadosos.
Natalia
Fuimos aprendiendo a entender más rápidamente y a creer más en la intuición del otro. Antes el proceso era más el de justificar siempre lo que queríamos hacer.
Patricio
Además, hay una zona muy sensorial: leemos los poemas en voz alta un millón de veces hasta que suenan bien. Hay un punto donde decís “esto ya está”. Hay poemas de Oliver más narrativos o políticos y esos son un poco más difíciles. Pero la mayoría son súper sonoros y encantadores. Y tratamos de que el encantamiento llegue en nuestra forma de hablar, que es tan particular.
Natalia
Sí, priorizamos volver a leerlos muchas veces en voz alta.
Patricio
Y lleva años. Un libro lleva dos años, tres años y cada vacación.
Ana
¿En algún momento se cansan? Me imagino que llega un momento en el que querés que se termine.
Natalia
Definitivamente.
Patricio
Tuvimos momentos difíciles, por eso también pasamos a May Swenson, otra poeta cuya rareza es absoluta. Es una experimental radical, una tercera posición entre Sharon Olds y Mary Oliver. Esta deriva hacia Swenson nos alejó un poco de nuestra zona cómoda.
Natalia
Para nosotros es una apuesta hermosa la de traducir un libro entero. La experiencia completa de un libro entero es muy distinta a la de una antología. En un libro de poesía no todos los poemas van a estar buenos, y eso es parte. Hubo poemas que detesté, donde decía: “no lo entiendo”. No sólo no lo entiendo sino que lo odio.
Patricio
El poema es “El cuchillo”.
Natalia
Tuve que hacer un diagrama para entender la metáfora.
Patricio
Hicimos una especie de croquis para seguir la metonimia.
Candela
¿Y traducen a mano o en computadora?
Patricio
Ambas.
Natalia
Las dos cosas. Han pasado muchos años. Tuvimos cuadernos y también usamos la computadora. Ahora usamos más la computadora.
Candela
¿Tienen registro de cuáles fueron esos argumentos para que quedara una palabra en lugar de otra?
Patricio
Hay versiones previas que guardamos en un archivo de computadora.
Natalia
Casi todo queda en la oralidad, no tenemos muchos comentarios registrados. No tenemos un cuaderno de campo o algo así como una bitácora.
Patricio
Son charlas.
Natalia
Nunca hicimos reuniones virtuales para traducir, nos juntamos. Nos vamos de vacaciones juntos.
Patricio
Después de traducir los poemas que nos dividimos viene ese ensamble, la primera lectura colectiva. Ese espacio-tiempo es el espacio-tiempo del ocio.
Natalia
Muchas veces arrancamos las traducciones en vacaciones. Por ejemplo nos íbamos diez días, nos dividíamos los poemas y nos poníamos a traducir.
Patricio
O los fines de semana. Y durante el año, en los ratos libres de cada uno.
Natalia
Hay algo hermoso de la traducción de poesía que con la escritura de poesía no me pasa. No puedo decir "me voy a sentar a las cinco de la tarde y voy a escribir un poema". Con la traducción sí. Y me pasa mucho que estoy de muy mal humor y me pongo a traducir un poema y me cambia el ánimo. Siento que soy partícipe de algo que se está creando, algo en lo que estoy entrando. Entrás en ese cuerpo y eso es hermoso.
Verónica
En algunos poemas de El pájaro rojo aparece el “tú” y en otros, el “vos”. ¿Cómo tomaron esa decisión en cada caso y por qué está esa alternancia?
Patricio
Nos dimos el gusto de decir "este poema es un poema más directo, entonces está voseando; este otro está mirando un poquito el cielo de los pájaros, pero también el de la poesía y está a punto de decir la palabra “ruiseñor”, entonces va el 'tú'”.
Natalia
Hay momentos de Oliver en los que parece estar más hablada por la Poesía, con P mayúscula. Eso sagrado lo relacionamos más con el “tú”. Por eso intercalamos. En general, abogamos más por el uso del “vos”, porque el voseo es la variedad que más físicamente nos alcanza y la que hablamos. Pero hay otros poemas donde sentimos que habla más desde una artificialidad y que marcamos en “tú” justamente por esa razón.
Verónica
Me imagino que además hubo zonas de acuerdo en la traducción, cosas que ni siquiera deben haber tenido que conversar.
Natalia
El “vos” sin dudas es algo que está dado y que no es una zona de conflicto.
Patricio
En la última traducción que hicimos, la de Primitiva americana, estuvimos de acuerdo en un montón de cosas. “Sí, vamos a respetar la tradición, pero también vamos a traicionar un poquito el texto. Para ayudarlo, para que se afloje. Porque más que una maquinaria es un ente orgánico. Entonces que respire, que tenga bacterias y virus, que esté vivo”.
Natalia
Queremos que la versión suene bien en nuestra variedad del español rioplatense. Y que pueda funcionar como un poema. Ni siquiera aparecen las versiones en inglés: no nos interesa un paralelismo exacto.
Patricio
Tampoco la matemática del texto. Hay una forma de traducir poesía que cuenta las sílabas y trata de replicar esto de una manera un poco mecánico-matemática. Pero cualquier persona que habla castellano y escucha a alguien hablar en inglés, se da cuenta de que respiramos distinto. Las palabras en inglés sencillamente se despliegan en el aire y vibran de manera distinta. El pentámetro yámbico y el endecasílabo o un alejandrino no son lo mismo. Y no tiene sentido forzar la maquinaria. Tampoco lo contrario: si en un poema aparecen rimas internas, ciertas florituras como juegos o pequeñas aliteraciones y encontramos orgánicamente la posibilidad de hacer aliteraciones entonces sí, vayamos para el mismo lado.
Verónica
¿Qué conexión encuentran entre la poesía de ustedes y la de Oliver? En el taller leímos el poema de Pato de la autopista Dellepiane y el comentario era “qué cosa distinta”. ¿El trabajo de traducción de Oliver transformó en algún sentido su propia escritura?
Natalia
No tengo muy claro qué de la poesía de Oliver permeó la mía. La traducción en general me ayuda de una manera radical a ver los poemas como algo ajeno, felizmente ajeno y propio a la vez. El trabajo de traducción me ayudó a poder tener una libertad mucho más grande cuando leo lo que escribo: ahora lo puedo ver como si fuera la traducción de otra persona. Me dio una visión distinta alrededor de qué es lo propio y qué es lo ajeno. Lo que más me enseñó la poesía es que la cuestión del ego se va. Es una cuestión física: en el lenguaje no sabés de dónde viene cada cosa. Eso es lo más hermoso que me dio. No sé si traducir a Oliver me dio algo que haya entrado por el lado de lo formal o lo temático, pero sí, tal vez -ojalá sea así-, otra sensibilidad ante motivos, imágenes, preguntas, que antes no tenía.
Patricio
Me pasa algo parecido: siento que hay una inevitable transformación. Cualquier traducción es una lectura intensa, es una escucha atenta, como la que sucede en un buen taller. Eso es transformador, aunque en este caso no podría decir exactamente de qué manera; no es que de repente me interesan más que antes los llamados “elementos de la naturaleza”. Pero sí hay algo del modo en el que respiro que cambió, porque cambia cada vez que leo intensamente a una poeta o a un poeta que me moviliza.
Natalia
Y ahora leés más libros sobre pájaros, me está enseñando a reconocer especies de pájaros.
Patricio
Es verdad, me había olvidado, estamos en un momento ornitológico. Finalmente lo que termina de conmover a quien intenta participar de la poesía es una vinculación con el mundo, pero sobre todo con la palabra. Y en ese sentido creo que por más que yo hable de una autopista -aunque en los términos de un río- o Mary Oliver hable directamente de un río, participamos de un mismo mundo: ese lenguaje dentro del lenguaje que es la poesía. Lo que nos conmueve es la escenografía verbal de la poesía. No hay un tema; el tema es la misma poesía. Esa conmoción por un pájaro o por un auto finalmente es una conmoción por la palabra “pájaro” y por la palabra “auto” y por el modo en el que todo eso es también una canción.
Natalia
Tal vez recuerden el poema “Gansos salvajes”. Es un poema muy movilizante, muy habilitador, es un poema muy conmovedor. Hace poco escuché una entrevista que le hicieron a Oliver y cuando le preguntan por ese poema, ella dice: “ah, sí, ese poema surgió de un ejercicio formal”. Ella no estaba pensando en el tema. Me pareció maravilloso pensar cómo un poema tan visceral puede surgir de un ejercicio rítmico. Y es que al final es así, la potencia de los poemas está en su arquitectura.
Verónica
Parece que su poesía fue algo despreciada en algunos ambientes en Estados Unidos. Quizás la gran resonancia de Oliver de la que hablábamos tenga que ver con una sensación al leerla: escribir parece fácil.
Patricio
Ella lo hace parecer así porque es una muy buena poeta.
Natalia
La sencillez para mí es una de las cosas más difíciles en poesía. Me parece muy costoso, muy arduo. Tiene un montón de trabajo. Incluso anterior a la escritura. Como poeta, una trabaja con la sensibilidad, con la mirada, con la escucha. Lo que queda en los poemas es sólo una parte.
Patricio
Tal vez la popularidad que alcanzó no se le perdona y genera una especie de sospecha si uno no conoce su poesía. Oliver es una excelente poeta. Se dedicó muchísimo a la palabra poética y se formó leyendo a Edna St. Vincent MIllay, Whitman, Emerson. No se dedicó solo a mirar pajaritos; además estuvo leyendo todo el tiempo.
Natalia
Muchas veces se dice que Oliver no es política, más allá de que tiene poemas que incluyen de manera más expresa la cuestión política -que de todas maneras no son los que más nos gustan-.
Patricio
Esos son muy teledirigidos, ahí sí es cínica. Y cuando se pone cínica le erra un poco. Pienso en uno que está en El trabajo del sueño, que dice: “es la cara de Mengele”. Decís: “¿no será mucho?”.
Natalia
Al margen de esos poemas, a tal punto es política que está poniendo la naturaleza en el centro cuando venimos de siglos de un antropocentrismo desaforado. Ella está en permanente diálogo con distintas especies, vegetales y animales, y con todo lo que implican los ciclos del universo. Ahí hay una potencia muy fuerte -y también muy crítica-, que no se suele entender como política.
Verónica
En su biografía aparece esa búsqueda junto con Molly Malone, su pareja. Me refiero a la búsqueda de una vida en un lugar más cercano a la naturaleza.
Patricio
Esto me hace pensar en la cuestión de dónde está el pulso genuino de cada quién. No creo que el recorrido de Mary Oliver sea una especie de programa: “entonces tenemos que ir todos a vivir a El Bolsón”. Me parece que ella siguió su propio pulso, más allá de cualquier estilo o referencia estética donde la podamos ubicar. Y esa consecución a su deseo en definitiva nos trae los poemas que nos trae. Y cada quien encontrará su manera de resonar desde el lugar que le toca. Antes mencionaste un poema mío en donde aparece la autopista. Yo estaba leyendo a Juanele en ese momento. En mi mente también estaba discutiendo con determinadas propuestas donde parecía que la única manera de escribir es desde la naturaleza: yéndote a Córdoba, yéndote al Delta. La verdad es que no, un chico de Lugano también puede ser un poeta. O no: en última instancia eso lo van a determinar los demás. Cualquier lugar puede ser pródigo para la poesía.
Violeta
Y una puede encontrar belleza ahí.
Patricio
Totalmente. Y un eco de otra cosa. Un eco de un misterio que no sabemos dónde está. Porque si no es muy fácil: voy a ir a las sierras y ya está. Eso puede ser un camino, es muy válido. Spinetta decía “todo camino puede andar”.
Verónica
Quizás esto de que para escribir un poema es necesario alejarnos un poquito del cemento sea un mito más entre tantos otros.
Patricio
Son rémoras como otras, por ejemplo que no hay que decir “yo” o que hay que encabalgar. Pero pertenecemos a una generación que ya no necesita pelear sino que tenemos una caja de herramientas enorme, pinceles para ir para el lado que queramos. Esa disputa entre el objetivismo y otras formas me parece que ya está. Sigan peleándose, podemos tomar y robar herramientas de cualquier lado.
Verónica
¿Hicieron traducciones de otro idioma además del inglés?
Natalia
No.
Patricio
Con Osvaldo Bossi intenté traducir a Adelia Prado del portugués, pero los tiempos van un poco más complicados y además elegimos un libro complejo y larguísimo. Eso derivó en un posteo con cuatro o cinco poemas. Eso fue todo y estuvo bien.
Meli
Debe ayudar que por lo menos una de las personas que traduce sepa un poco del idioma. Si no tenés que estar todo el tiempo con el traductor de Google o Deep L…
Patricio
Sí, pero igualmente las instancias dialécticas -las traducciones de a pares- son muy provechosas. A veces no entiendo el sentido de una palabra o de un verso y la otra persona llega y decís “ah, es tal cosa”. Y algo se destraba.
Meli
Conocer mucho el idioma también debe ser un tema en relación a lo que comentaban de la traducción literal. Debe haber que hacer un esfuerzo para ver la parte más poética y no quedarte en la primera opción.
Natalia
Es un equilibrio de búsqueda. Y va siendo un proceso de flexibilización del poema. Empieza siendo una cosa más dura y se va volviendo una masa a la que le vas dando forma.
Verónica
¿Tienen algo así como traducciones modelo? ¿Leyeron otras traducciones de Oliver? ¿Tenían claro, al traducir, qué querían hacer y qué no?
Natalia
Sabemos qué es lo que no queríamos. Evitamos los cancherismos, la sobreactuación. Primero hacíamos una traducción y mirábamos qué decisión habían tomado otras y otros. Intentábamos hacerlo después para no estar condicionados.
Patricio
Modelo de traductores no; modelos de poeta. Por ejemplo, Diana Bellessi. Tenemos a Diana Bellessi, a Arturo Carrera, a María Negroni. Son poetas que han construido no solamente una poética sino que han dado talleres, han escrito una vasta ensayística y han hecho traducciones memorables. Contéstame, baila mi danza, de Diana, es un textazo hermoso que fue súper importante en la difusión de poetas mujeres norteamericanas acá. Hay un modelo, un libro increíble: Una especie de fe, de María Negroni, especialmente por las intros, esos perfiles que escribe y el lugar en donde ella se posiciona. Antes de empezar la conversación dijiste algo que me encantó: tratarnos como colegas. Siento que esa es la posición que asume María Negroni como lectora y traductora: la de tratar a Marianne Moore de igual a igual. O decir, por ejemplo, “el poema 'El shampoo', de Elizabeth Bishop, me encanta; este otro de acá no tanto”. La está traduciendo y la está poniendo en pie de igualdad, cosa que hasta diría es anticolonialista. Ojo con el sur: de par a par venimos a traducir. En definitiva, el modelo está en la construcción de una voz, en el trabajo con la palabra poética donde la traducción es una parte más de un todo orgánico. El epicentro finalmente es un día despertarse o estar a la noche y que aparezca un poema.
Verónica
Hay una cuestión que me vengo preguntando. Creo que -al menos en Buenos Aires- tenemos un acceso considerablemente grande a traducciones de poesía norteamericana. Me pregunto si no hay incluso más difusión de poesía norteamericana traducida que de poesía latinoamericana, por ejemplo de poesía colombiana. ¿Cómo ven esto ustedes?
Patricio
Creo que hay condicionantes previos. La cultura norteamericana es una cultura que ha logrado dominar el mundo. La poesía puede hacer su arrebato, pero forma parte del mundo. Tampoco me gusta demasiado esto de “ahora me voy a poner a traducir del guaraní”. Me gusta el portugués y me caen bien los brasileros y he tratado de ir hacia ese lado. Brasil está a la vuelta, es un gigante. Y no se lee casi nada de Brasil. Creo que estamos formados por la cultura francesa, la inglesa, la norteamericana, la italiana, la española y también la de los pueblos originarios. En esa mezcolanza extravagante aparecemos como porteñas y porteños o como argentinas y argentinos. Por qué la biblioteca es así es una pregunta que me lleva a por qué las películas que vi son estas. Lo mismo: porque más o menos dominan el mundo. Estaría bueno abrirse, sí. Yo no sé nada de la poesía china.
Verónica
Quizás la noción de Estado-Nación en la poesía -no siempre- un poco se puede correr. Pero siempre importa la tierra, el territorio de escritura y de lectura, por eso ustedes eligen poner “zorzal” en lugar de “chorlito” en su traducción. En el taller alguien dijo que al leer un poema de Oliver veía nuestro Delta. Esto es alucinante porque superponemos nuestros propios paisajes.
Natalia
El problema existe, me preocupa casi no conocer, por ejemplo, poetas colombianas. Es un tema que amerita atender y ver qué podemos hacer, es un problema que está. Lo que hacemos en las traducciones son torsiones y perfectamente podemos leer el Delta en los poemas de Oliver. En este sentido, siempre nos vamos a beneficiar. En cambio, pienso que es una pena que en Estados Unidos no lean a Diana Bellessi. No sé si la leerán, me parece que no. Hay una mirada mucho más sesgada. Pero digo: qué bueno lo que traemos.
Patricio
Acá se lee un montón, se discute un montón, hay tribus, es hermoso eso.
Natalia
Al margen de todas las falencias, me parece que somos de querer traer, de canibalizar.
Patricio
Somos el culo del mundo y leemos la tradición propia pero también la norteamericana: es una posición absolutamente inmejorable para leer y escribir poesía. Nosotros tuvimos la oportunidad el año pasado de viajar a Nueva York. Fuimos a un recital de poesía de Dorothea Lasky y era igual que acá, pero en Nueva York. ¿Pero qué diferencia hay? Que nosotros tenemos versiones de Lasky. Más o menos sabemos quién es, tenemos las traducciones de Cecilia Pavón. Pero Lasky no sabe quién es Osvaldo Bossi, quién es Fabián Casas, quién es Bellessi, Carrera, etcétera. Esa zona sur en la que está parapetada la poesía argentina para mí es absolutamente inmejorable: nadie espera nada de nosotros y estamos acá, tratando de leer todo lo que se cruce, no sólo lo yanqui. Tenemos que abrirnos a Brasil, tenemos que ver qué pasa en Colombia. Hay una búsqueda incesante por la forma poética que me parece súper entusiasmante.
Verónica
Primitiva americana es el tercer libro de Oliver que traducen. Desde la publicación de El pájaro rojo, en 2017, son muchos años de trabajo alrededor de su poesía. Me gustaría volver al principio: Nati en el avión traduciendo por primera vez esos poemas. En ese comienzo hay algo muy hermoso y que casi parece de otra época. Ahora es más probable conocer a una poeta por un posteo. En cambio, esto empezó con una persona de carne y hueso que tuvo la oportunidad de viajar y que al volver en el avión dijo “quiero mostrarle esto a mi pareja”. Al principio Nati hablaba de deseo. Creo que se relaciona mucho con esta dimensión no virtual sino de un cuerpo que se afecta con lo que encuentra y que además quiere compartir eso que encuentra.
Patricio
Es parte de una generosidad muy loca casi de lo porteño o del azar. Hace poco leí el Curso de Literatura Argentina, unas clases que dictó Borges en la Universidad de Michigan. ¿Cómo llega Borges a Estados Unidos? Rodolfo Walsh lo recomienda a quien sería después su primer traductor, Donald Yates. Walsh leía cuentos policiales y en una carta le dice a Yates “mirá este cuento” y le manda “La muerte y la brújula”. El tipo flashea. Toda la escala internacional es por la generosidad de Walsh. Además, en este caso es una generosidad trans ideológica.
Ariel
Pienso en la relación de la traducción con un cover, Richard Coleman haciendo “Héroes” o Charly haciendo “Influencia”. El pájaro rojo podría decir El pájaro rojo by Pato y Natalia. Conocemos “Héroes” porque a Richard Coleman le encantó. ¿Qué relación ven entre un cover y lo que hacen?
Natalia
Muchas veces escuchamos covers para pensar cómo traducir un poema.
Patricio
Nati antes habló de fagocitar, una actitud, si pensamos en el “Manifiesto antropófago” de 1928, eminentemente brasilera. Todo es parte de la nutrición. Hay algo del querer compartir y algo también de lo carnal: quiero morderlo hasta que se vuelva parte mía. Eso existe hasta el día de hoy. Otro gran poeta, Chary García, tiene ahora una versión de “Watching the Wheels”, y la producción de él es increíble. De hecho, hizo un cover de su propio cover, además de la versión original de John Lennon.
Julieta
Parece una letra de él, ¿no?
Patricio
Sí. Y “Me siento mucho mejor” también. Yo me enteré mucho tiempo después de que había una primera versión.
Ariel
La de The byrds.
Violeta
Pato, al leer Sampler nos dieron ganas de escribir poemas a partir de letras de canciones. Algunxs nos enganchamos más con tu libro que con los de Oliver.
Patricio
Gracias. También es como dice Arturo Carrera: todo poema viene del cielo. De un cielo laico, pero viene del cielo en el sentido de que es una especie de rayo en medio de una noche despejada. Y viene de otro poema. Entonces, todo el tiempo estamos haciendo covers, todo el tiempo estamos haciendo traducciones. Escribimos un poema de amor y pensamos que somos los primeros o las primeras que hacemos un poema de amor. Aunque no te des cuenta, ya hubo un Catulo, un Cavafis, un montón de gente antes. Se enamoraron o no y están ahí transitando el mismo río, que es súper cambiante a la vez. Cualquier poema está formando parte de una tradición a la que va a traicionar un poco. Si no traiciona un poco, entonces no hay voz personal.
Ana
Decían que traducir es un descanso cuando no están escribiendo. ¿En qué consiste una rutina de escritura de poesía para ustedes?
Natalia
La poesía tiene algo, al menos para mí, muy imprevisible. Hay que estar en la apertura, en la porosidad. Y estar trabajando con la sensibilidad y con la mirada de una manera no sé si permanente -porque nada es permanente- pero sí poder ejercitar lo sensible. Yo trabajo mucho con las notas, tengo un diario. Y también tengo un diario hecho de sueños. Estos últimos años viene siendo importante poder vivir algo de lo que pasa en la cabeza mientras duermo. Me parece un material apasionante y que de por sí tiene un vuelo poético que, hablando de traducciones, es quizás muy difícil de traducir. Es algo a lo que vale la pena prestar atención.
Ahora, ¿cuándo sucede el poema? Medio queriendo y sin querer. Siempre me acuerdo de un poema de Hugo Padeletti que dice "La poesía se hace/ queriendo/ y sin querer. Golpeás/ en esta costa/ y se juntan arenas/ en la otra”. Hay un movimiento que vas haciendo y no sabés nunca qué va a terminar llegando al poema. La lógica de la narrativa es totalmente diferente y quizás requiere mucho más un plan. Creo que la poesía está más alimentada de lo que no podemos controlar, de lo misterioso. Entonces intento estar disponible: escribir, tomar notas lo más que puedo. Y también escuchar. No me acuerdo dónde leí que la diferencia entre alguien que no es escritor y alguien que quiere ser escritor es que en aquellos momentos donde tenés un fulgor de algo que te punza, vas y lo escribís. O sea, no todo queda en el aire. Por ahí sos un místico o tenés una sensibilidad extraordinaria, pero para escribir hay algo que tiene que ver con la urgencia de materialización. Están las dos partes.
Hace unos años venimos dando un taller de ensayo y poesía y ahí trabajamos con un texto de Dorothea Lasky, la poeta estadounidense que ya mencionamos. Ella tiene un texto que se llama "La poesía no es un proyecto". Una puede decir: "tengo el proyecto de". Está bien si te sirve para escribir, pero eso no va a ser lo que importe, a la poesía no le importa el proyecto que tengas. Ella dice algo así como: "cuando escucho a un poeta decir que tiene un ‘proyecto’, lo veo volar muy alto por sobre sus poemas, pero ser poeta es ser un hacedor, y un hacedor está en el barro". Una cuando escribe no sabe, intuye; la poesía es hacer, no saber. Nos guía más bien la incertidumbre.
Violeta
Creo que lo mejor de la escritura sale cuando no estás pensando en publicar o en lo que va a pasar una vez que te lean.
Natalia
Cuando estás presentando tu libro ya estás en representación de otra persona. ¡Además es tan precario! Porque en el momento que estás escribiendo te sentís feliz. Y después chau.
Patricio
Pero ese día qué lindo: te sentís justificado.
Vir
Hablando del proceso apareció varias veces la fiesta, la alegría. No escribo mucha poesía, pero para mí escribir es una experiencia tortuosa. También muy grata. En ustedes aparece otra cosa.
Patricio
Sí, pero no dijimos qué tipo de fiesta es para nosotros. Truman Capote decía “Dios te da un don y te da un látigo”. Algo de eso también está presente. Hay miedo y hay inseguridad, por ejemplo ahora que estamos por publicar libros.
Natalia
Soy escorpiana y doy por sentado que todo el placer está vinculado a lo doloroso y que lo vital está muy vinculado con lo tanático. Si entramos en la zona de hablar de esto, sí, hay mucha frustración también.
Verónica
Lo bueno es que una vez publicados los libros hacen su camino. En el taller leímos en ronda, enteros, Starenka y Sampler. Pasó algo físico que no se explica y que me cuesta poner en palabras.
Violeta
Nati, al leer Starenka sentimos algo simple y al mismo tiempo tan profundo. Imagino que más allá de los recuerdos debés haber escrito a partir de fotos, que están tan presentes en el libro.
Natalia
No, de hecho yo sacaba muchas fotos en esa época, pero mi abuela no me dejaba sacarle fotos. Entonces tuve que ponerme a escribir.
Verónica
Nati, vi varias fotos y eran hermosas. Recuerdo la habitación de un departamento, una luz siempre cálida. Al mirarlas sentía que había una grandísima intimidad entre tu abuela y vos.
Natalia
Debés haber visto las que le saqué a mi abuela materna. Carmen es lo opuesto a lo que era mi abuela Lidia: le encanta que le saque fotos, es un momento hasta festivo, algo que creamos entre las dos. Respecto de Lidia, la abuela del libro, las pocas fotos que tengo son robadas. Creo que en el último tiempo pude sacarle literalmente dos. Hay un poema que retoma algo que ella dice cuando me ve con la cámara: "¿Qué vas a hacerme?" Ciertas fotos tienen algo de violencia, no lo voy a negar. Y también la escritura tiene una especie de vampirización. No sé si es un montón decirlo así. Hay una gran pregunta, que ese libro en particular me trajo: ¿qué nos acerca y qué nos aleja de las experiencias y de las personas? Para mí lo que plantea la escritura es muy paradójico. A mí me dio una distancia con mi abuela, pero en esa distancia yo me pude acercar también. No me quiero quedar con “esto me distanció, me puse fría y escribí esto”. No siento que haya sido así. Yo siento que la pude… no sé si conocer, pero sí hacerme un relato, tener una forma de acercamiento distinta que de otra manera no hubiera tenido.
Verónica
¿Nos leen algo de lo que está por salir?
Patricio
Si los astros y las editoriales juegan en el sentido esperado, pronto vamos a sacar, Nati y yo, un nuevo poemario. Y sí, hay una enorme fragilidad. Hasta recién, en un café, ella me decía "no sé qué onda esto". Y yo le decía "tengo que sacar este poema”.
Natalia
Es tan difícil encontrar el punto. A veces una se tiene que resignar a que es humana, no podés seguir eternamente. Algunas cosas se terminan cortando de esa manera. Hay algo muy humano en el poema en este sentido. Una empieza a escribir y se abren diez millones de posibilidades. No es tan claro a veces decir “el poema termina acá”. Entonces en un punto lo que hay también es aceptación.
Meli
¿Tienen la preocupación, en su propia poesía, de detectar si están imitando a alguien?
Natalia
No me doy cuenta. Intento mezclar, incorporar. No me aferro mucho a querer imitar estilos de forma consciente porque siento que no aferrarnos nos ayuda a hacer nuestro propio Frankenstein.
Patricio
Después de esos diez años de taller con Osvaldo Bossi, estuve dando talleres. Y me metí en la Maestría de Escritura Creativa, que era muy distinta desde la dinámica de cursada, las devoluciones, las materias. Hice eso para perderme. Necesito perderme, olvidarme todo. Mi parte preferida del Martín Fierro es la primera, donde él se pierde. Dice “chau, me voy”. Que no vuelva, que no se normalice. Espero que esta sea una respuesta posible. Cuando estoy demasiado en casa, demasiado cómodo, busco por otro lado. Cuando estoy medio fosilizado o fotocopiándome necesito volver a estar vivo. Y parte de eso es escribir de una forma que sienta orgánica, no repetir algo que, con un container de comillas, funcionó en otro momento.
Verónica
Es admirable esa búsqueda de extravío. Porque además tiene lo suyo permanecer haciendo algo. A veces me parece mucho más fácil sacar un primer libro o traducir un primer libro que seguir haciéndolo.
Patricio
Todo esto necesita mucho tiempo. El vino que estamos tomando estuvo en barricas, un poema genuino lleva muchos años. Hasta que un día, ahí está. Como decía Nati: es un estado de disponibilidad, de estar sensible. “Permanecer” decís vos. Estar a disposición para que el poema nos vuelva a visitar.
Natalia
Mi próximo libro se va a llamar Densa caótica plenitud. El título está sacado del I-Ching, que justamente trabaja con ese movimiento y convivencia de lo aparentemente opuesto. Este poema se llama “Quedarme en la cama un rato más”.
Quedarme en la cama un rato más
resplandecen todavía en mí partículas del sueño
ínfimos restos marinos, esos que se te pegan
después de largas horas de fundirte en el océano
es hermoso que todo esté por expandirse
una tela rosada elástica dulzona
¿meterse en el chorro de agua limpia del día limpio que empieza?
te engañan, el día tiene piel áspera y dientes filosos
en cambio, está masa blanda, aterciopelada, con aroma a jengibre
ni siquiera sé todavía si soy
un gato un hombre una mujer un rifle un agua viva
quizás sea un cachorro
horneándose bajo el cuerpo fogoso de su madre
¿por qué insisten en sacarlo de ahí, arrancarlo?
es un cachorro, por dios, déjenlo en paz
mis manos están entre mis piernas, enamoradas
de su calor, y no tienen nada que ver con explosivos
no quieren ir en busca de nadie, no quieren:
abrirse, rozar, sacudir, agarrar,
cerrarse, apretar. Quieren ser estos animales blancos
de cinco piernas que son
un chico que me gustaba una vez me dijo:
yo sé perfectamente cuando estoy soñando y cuándo no
su certeza me rompió el corazón
me gusta ser difusa y horizontal
no estar a la altura
alinearme lo más posible con la tierra
(sin tocarla)
hay que aclarar, afuera hace frío
y el frío me vuelve compacta, sólida de un golpe
estrecha. A veces me gusta entregarme, hoy
preferiría no hacerlo
no escucho a nadie que me reclame
¿algún bebé llora por mí, algún pájaro herido?
nadie toca el timbre ni golpea la puerta
recomiendo los paréntesis (su gloria secreta)
recomiendo actuar varios papeles si una no tiene testigos
yo no quiero morirme, pero tampoco
jactarme de estar viva
me identifico más con los muertos
que con los vivos, sobre todo me identifico
con las camas, su forma imperturbable de mirar
nacimiento, sexo, enfermedad, sueño
hasta romperse
siguen rompiendo contra mí los sueños que tuve
mi cama es un barco, atravesó la noche.
¿quién quiere terminar el viaje?
traigo conmigo cartas
el ruido del día podría aturdirlas, el viento
podría despedazar un papel tan fino
un sueño empieza antes de empezar y no es cierto
que termine cuando amanece
es tan rozada esta suspensión, no pienso
tocar la orilla
Patricio
El poemario mío se va a llamar Una mochila llena de dios. Voy a leerles el poema que tiene el epígrafe que le da título al libro. Son unos versos de Sylvia Plath: “papi…mármol macizo,/ una mochila llena de dios”.
Mi padre dentro de mí
mi padre dentro de mí es
la parte más extraña de mi propio cuerpo
mi padre dentro de mí me dice
tenés la barba desprolija
tenés la voz tomada me dice
no vayas a fútbol
hace mucho frío
mucho calor hay
mosquitos que portan
el virus del dengue
la fiebre amarilla
chikungunya mi padre
dentro de mí recorre
las calles
y avenidas de mi cerebro
en su camioneta roja munido
de parlantes enormes que hacen
campaña electoral permanente
por el candidato más nefasto
de finales de los noventas
mi padre dentro de mí
me dice que
a él
en los setentas
no lo molestaron
para nada
mi padre dentro de mí
me dice estás gordo
¿estás más gordo?
estás muy gordo
me dice
sos un obeso
irremediable
mi padre
dentro de mí es el
presidente de este
país latinoamericano
que es mi mente mi padre
un líder carismático
ya en cuarteles de invierno
de chomba y zapatillas
blancas sí
mi padre dentro de mí
es un lugar común es
tu padre dentro de vos
tu madre dentro de vos
vos mismo siendo
tu propia célula
terrorista cancerígena
¿benigna o maligna? vamos
a tener que hacer una biopsia
para seguir estudiando esto
mi padre dentro de mí
- enano enanísimo
invisible átomo oscuro
sombra de una partícula
fantasma infinitesimal
zumbido del mosquito de la noche
gusano máximo de la vida misma
mi padre dentro de mí
mi padre dentro de mí
ay mi padre dentro
de mí pero
ya no es
mi padre fuera de mí
mi padre real
a quien amo
ya canoso
amable frágil como es
no es
mi padre dentro de mí
mi padre dentro de mí es
tiempo dentro de mí
muerte dentro de mí
y fuera de mí y en el baño
de este bar levanto la vista y veo
su cara y tu cara y la mía
todas juntas reflejadas
por la intermitencia
de la luz
Natalia
Para cerrar, vamos a leer dos poemas de Oliver, de Primitiva americana.
El gatito
Más que nada sorprendida
tomé al gatito perfectamente negro
que había nacido muerto
con un único ojo enorme
en el centro de su pequeña frente
de la cama de la gata
y lo enterré en un baldío
atrás de casa.
Supongo que hubiera podido donarlo
a un museo,
hubiera podido llamar
a la prensa.
Pero en cambio lo llevé al baldío
y abrí la tierra
para devolverlo
diciendo, esto fue real,
diciendo, la vida es infinitamente creativa,
diciendo, qué otros prodigios
descansan en la oscura semilla de la tierra, sí,
pienso que hice bien en salir
sola y en paz enterrarlo, y cubrir el lugar
con esas flores extrañas que a veces da la hierba.
Patricio
El pez
El primer pez
que atrapé en mi vida
no se quedaba
quieto en el balde
más bien saltaba y boqueaba
ante el ardiente
asombro del aire
y murió
en un lento derramarse
de arcoiris. Más tarde
abrí su cuerpo y separé
las espinas de la carne
y me lo comí. Ahora el mar
está en mí: yo soy el pez, el pez
destella en mí, nos elevamos
enredados, juntos, seguros
de caer de vuelta al mar. Con dolor,
y dolor, y más dolor,
alimentamos esta trama urgente, nutridos
por el misterio.
Meli
¿Leyeron la otra traducción que está circulando de este libro de Oliver? Seguramente sean traducciones distintas.
Natalia
La vimos en las librerías pero no la leímos.
Patricio
Ya el título es diferente. En la versión de la otra editorial está en masculino: “Primitivo americano”. ¿Pero cómo, no es Mary Oliver? Probablemente tengamos un error enorme, ¿pero cuál es la base del título que elegimos, “Primitiva Americana”? La yo lírica: es ella la primitiva americana, no un indio que anda por ahí. Es ella, es su máscara, es toda su vida entregada a construir ese personaje que llamamos Mary Oliver. Entonces ¿cómo no flexionar el género?
Natalia
Son decisiones. Otra opción era “La estadounidense primitiva”. Eso es ser más fiel quizás al punto de vista estricto de una estadounidense, que se dice a sí misma “american”. Pero una vez más, aparece el tema de cómo acercar el nombre del libro, cómo traerlo y hacernos un lugar ahí. Nos interesó más poder pensarnos dentro de ese “americanismo”, hacerlo extensivo a un público lector de América del Sur. Poder inventarnos un lugar dentro de ese “primitiva americana” (sintagma que ella también se inventa como propio).
Ana Penchas, Ariel Marki, Candela Cabrera, Carolina Quines, Florencia Portella, Gonzalo Gallo Campos, Julieta Briglia, Luciana Rabinovich, Majo Tulino, María Inés Brizuela, Meli Mateu, Violeta Canggianelli, Vir Cano:
gracias por nuestro 2024 y sus poemas en voz alta cada martes de taller,
especialmente por encontrar juntxs un lugar, las lecturas compartidas,
la celebración que inventamos cada vez.
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